Nada se sabe acerca de la vida interior de aquellos remeros. Sólo lo que quedó registrado en sus remos, y en las naves. Nada fue nunca dicho, porque ellos conocieron otro mundo, y ese conocimiento murió con ellos. Eran hombres, en su mayoría, reclutados y salvados de la muerte, o peor, de la esclavitud. En una antigüedad gobernada por mujeres, el cuerpo de los hombres adquiría valores incalculables.
Pero las naves también eran gobernadas por mujeres, por lo que vivieron y aprendieron otro modelo, distinto del que se pregonó después…
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