Las aguas transparentes del norte antiguo recuerdan a una naturaleza primitiva que jamás volverá. La perfección de la nave atraviesa las aguas verdes que nadie ha conocido aún. Nadie excepto la reina de los mares. Ella siempre ha estado ahí, en lo profundo, en el infinito azul.
El poderío de la nave transmite seguridad a los remeros, transmite fuerza y espíritu. Ellos son la nave. Pero la grandeza del mar y su reina es más intimidante. Los remeros son grandes, pero no soberbios. Saben que su objetivo sólo es el viaje en sí, y todo lo que ven, oyen, sienten y viven es sólo parte del viaje, y en el mar queda.